“El Vientre de un Arquitecto”: el acto de fe necesario

Publicado el 2 May 2010
Archivado en ljluisja | Salir del comentario

Un acto de fe exigen ciertos cineastas, una entrega previa, el abandono de todo prejuicio…Peter Greenaway es un director maniático y extravagante, sus películas lo son también, y si uno comete la torpeza de no meterse en sus ambientes, de no cambiar la sala de cine por los cuadros que él diseña y de no dejarse envolver por sus delirios, lo que verá (entonces) serán imágenes cargantes, bellas y dolorosas, verán algo así como un cuerpo desnudo que está enfermo.

Pero si el espectador se abandona, Greenaway hará a cambio algo mágico por él, le dejará huella, una intensa huella, caligrafiada lentamente. A mí me la dejó el vientre de Brian Dennehy, el americano que va a Roma, el arquitecto que pierde su equilibrio bajo la lluvia torrencial de notas de Wim Mertens. Pero yo hice mi acto de fe, porque un día me encontré con El Cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, y aquel encuentro me llenó de incertidumbre, recargó mi fe y alentó mi devoción.

Para no dejar de lado las simetrías, en una película donde éstas abundan, digamos que hay un tipo de cine que guarda estrecha relación con ciertas religiones. Todo, por supuesto, depende de la fe de sus creyentes.

Comentarios

No hay mas respuestas