“La Virgen de los Sicarios”. No se puede matar a un muerto

Publicado el 17 May 2010
Archivado en ljluisja | 1 comentario

Fernando es Vallejo aunque estemos hablando de ficción, pues hablamos de cine. Aun en el embeleco (como le gusta llamarlo a él) del cinematógrafo es imposible tumbar a un muerto. Los que mueren, siempre estaban vivos.

El film de Barbet Schroeder nos habla de un regreso, el regreso a un lugar que ya no existe; con la memoria destruida por las ambiciones de los hombres, la vida que tuvo lugar se parece más a un sueño. Así que Fernando vaga en compañía de un muchacho por el Medellín de hace unos años, y no por el que le habría gustado; es escritor, las mujeres le gustan dependiendo de cómo sean sus hermanos, de las iglesias adora sólo su recogimiento, y está muerto, salvo por un pequeño detalle: ama. Así que no lo está lo suficiente como para ser enterrado, pero sí lo bastante como para que las balas decidan esquivarlo.

Hasta aquellas balas bendecidas, dicen, por los jóvenes sicarios.

Como no podía ser de otra manera, el film incomodó. Sin embargo es una historia de amor, lo que viene a confirmar que hasta el amor puede resultar molesto si quien se enamora es un escritor que suele afirmar que ya murió, pero que sigue entre aquellos que aseguran estar vivos, o si quien describe el paisaje de un lugar no invita a visitarlo.

P.D. A Barbet Schroeder le interesan bastante los personajes controvertidos, Claus von Bülow lo es, Charles Bukowski lo fue, Fernando Vallejo lo seguirá siendo…

Comentarios

Una respuesta para ““La Virgen de los Sicarios”. No se puede matar a un muerto”

  1. Cóncavo on May 19th, 2010 11:47

    COLLAGE ‘INTRA’ (al pan, pan y al vino, vino)

    A pesar de todo, ese universo ya forma parte de mi universo, e igual de inexorable es que yo vi cómo había, batallando, en él una nostalgia: Me encantaba el pelo negro de L, pero sobre todo me encantaba el pelo blanco de L. Es así, y de este modo sobrevive en aquella palabra:

    País ronco y vacío
    tumba muchacha
    sangre sobre sangre.
    Benedetti

    Vallejo tiene una patria como ésta, una “comarquita de veras”, un regreso destinado y obstinado como vemos en este volver que es la película.

No hay mas respuestas