“Pulp Fiction”. La alegría de los años noventa

Publicado el 1 May 2010
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A mediados de la década de los noventa, un tipo que había dirigido algo llamado Reservoir Dogs, que le debía al cine oriental más de la cuenta y que no tenía escrúpulos a la hora de rodar, nos alegró la existencia. Y nos contó algo parecido a esto: John Travolta y Samuel L. Jackson trabajan para Marsellus Wallace (Ving Rhames), un mafioso que tiene negocios sucios, entre otros, con Bruce Willis, un boxeador enamorado de María de Medeiros, y que además le va a timar. A Travolta  y a L. Jackson, Quentin Tarantino les deja su casa, a regañadientes, para que limpien un coche lleno de trozos de cerebro y sangre, cosa que hacen bajo la supervisión del Lobo (Harvey Keitel), un hombre que conduce a toda… Después tendrán que buscar a Bruce Willis y ajustarle las cuentas. Marsellus ignora que a su esposa Uma le han tenido que inyectar adrenalina por culpa de un exceso con Travolta, que debió haberla cuidado… y entre todo eso, hamburguesas, canciones de lujo, tiros a mansalva, masajes en los pies, sodomitas depravados, diálogos brillantes, y ritmo endiablado, a Samuel L. Jackson le da por convertirse, no es que no tuviese vocación, pero lo hace en mal momento: justo antes de que dos ladrones que se aman, Tim Roth y Amanda Plummer, decidan atracar sin haberse terminado su café.

Tarantino rodó algo parecido a lo que yo he contado, lo agitó, le dio tres vueltas, y lo llamó Pulp Fiction.

¡Gracias Tarantino! Me alegraste los noventa.

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